miércoles, 12 de agosto de 2015

Brevihistorias: Ausencias

Ya hace un par de años que todo sucedió…

Pero cuando la noche cae lentamente, la madrugada entra a varios relojes de arena, esas noches eternas que finalmente te someten a un sueño conspirador, es cuando me veo en la cima de una montaña gritándolo todo, sacando mi decepción, expulsando mis miedos e implorando que vuelva.

Abro los ojos, el sol se avecina con leves rayos de claridad, esa claridad que necesita mi mente para asimilar esos trastornadores sueños, entonces me digo:


-¡Si fuera tan fácil! No es por la falta de montañas, es por la falta de agallas de aceptar que hay ausencias dolorosas, que te las vas quedando en la vida y que se perpetuán en cancerígenos corazones como el mío.

sábado, 25 de julio de 2015

Brevihistorias: La Soledad

No fue un trueno, se trataba de la última lata de cerveza que apuño en su mano derecha antes de dirigir su mirada hacia la nada. Dicen que las penas se ahogan en alcohol, pero para él las penas nadan  y parecería que se divierten; al igual que todos sus amigos que siguen la fiesta entre música, drogas, sexo y alcohol.

Toma su auto y antes del cinturón de seguridad va una buena y ruidosa canción de The Strokes, acelera que le urge huir del mundo perfecto de sus amigos.
Por fin en casa enciende su cigarro y se dispone a servir “la del estribo” que en su desierto se vuelve la más amarga, la más dilatada y la de más extensos sorbos.
“Es el efecto doppler cuando te alejas de mi” suena en su playlist, aquella diseñada justamente para esos momentos. La fiesta y el desenfreno quedó atrás, llego la calma, pero momento que alguien llama a la puerta. ¿Quién a esas altas horas de la madrugada se atreve a tocar la puerta?


Frente a él una mujer de extrema delgadez, totalmente blanco su vestir, cabello recogido, ojos profundos que irradia paz y tranquilidad, con delicadas manos y cálida voz que le saluda, es quien siempre le acompaña en esas difíciles jornadas, es con quien toma unas copas de más o fuma un “porrito” extra. Su amiga fiel, La Soledad.

martes, 20 de enero de 2015

A la clase política...no le creo.

Lamento como ciudadano de un país “libre” tener que decir que no votaré por ningún candidato a nada, votaré por que creo firmemente en la democracia, votaré por que creo en mi país, votaré porque siento a mi pueblo, votaré por que es mi derecho; NO votaré por ninguno de ustedes porque no les creo nada, porque son de las misma calaña, porque se aprovechan de los que aun creemos, porque no les importa nada, porque se benefician de mi país, por eso NO votaré por ninguno de ustedes.

Este país pende de un hilo por culpa de todos ustedes y sus antecesores, porque se sirvieron de mi patria, porque hicieron atrocidades con los intelectuales de este país. NO les creo nada, no confío en ningún político, los aborrezco. CREO en mi país, creo en el que sale a trabajar todas las mañanas con la esperanza que todo cambiará. Votaré creyendo que mi voto es para alguien diferente a lo abominable que es la clase política de este país, votaré a ciegas porque espero que el destino se equivoque y ponga ante nosotros líderes que trabajen por los más necesitados y para crear mejores condiciones para los que nos esforzamos más.


La historia ha sido cruel con este bendito país, la desigualdad atroz nos consume y nadie cambia el rumbo, nadie ha querido cambiarlo, ni la derecha, ni la izquierda ni el centro, todo  porque velan por los intereses de su gente, no se preocupan por el colectivo. Hay mucho odio en la política, compadrazgos, arreglos, crimen, bajezas. Por eso NO LES CREO, creo en mi país, creo en los hacelotodo, no en ustedes señores políticos.